El caldo de huesos, rico en colágeno que es creado al hervir huesos para extraer la gelatina y la médula, desde hace varios años, se ha vuelto popular en el circuito de revistas de salud y bienestar. Y por una buena razón.

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Este sencillo plato  confiere un conjunto de nutrientes valiosos, como la glutamina y el colágeno, que son poco comunes en otros alimentos.

Según Healthline, los huesos de animales también son ricos en calcio, magnesio, potasio, fósforo y otros oligoelementos que ayudan a desarrollar y fortalecer nuestros propios huesos.

El caldo de huesos también promueve la salud intestinal y digestiva, favorece la movilidad de las articulaciones, la piel, el cabello, los dientes y las uñas e incluso mejora el sueño. Otros beneficios para la salud incluyen tener un sistema inmunológico más fuerte y una recuperación muscular más rápida.

Pero mientras que la sopa, hecha simplemente hirviendo huesos de animales, siempre se conoce como “caldo de huesos”, ¿hay alguna diferencia significativa entre ese y el caldo de cocina que nuestras madres usaban como base para la sopa de pollo con fideos cuando estamos enfermos?

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La respuesta a esta pregunta es muy importante, porque es probable que haya muchas personas que podrían beneficiarse enormemente de los beneficios para la salud del caldo de huesos, pero que no pueden permitirse comprar alimentos naturales a precios de tienda.

Caldo vs caldo de hueso

A nivel superficial, la respuesta es no, pero depende de la lista de ingredientes, ya que un producto puede llamarse a sí mismo de cualquier manera: caldo de huesos, caldo para cocinar, caldo de pollo o simplemente “caldo”, pero a menos que tenga los ingredientes de una marca reconocida como Kettle & Fire -Que es hecha a base de huesos y alimentos orgánicos- u otro tipo comercial de caldo de huesos, es solo agua con sabor.

Muchas recetas de caldos se basan en gran medida en cosas como hoja de laurel, cebolla, zanahoria, apio, salvia u otras verduras y aromáticos para agregar sabor a la sopa, y no deben considerarse un suplemento dietético como sí lo es el caldo de huesos que se vende en tiendas especilizadas.

Por otro lado, mientras que algunas compañías de caldo de huesos de alto perfil como la antes mencionada Kettle & Fire cobran entre $ 8 y $ 10 por litro, puede haber caldo común de carne de res o pollo en un supermercado cualquiera con niveles muy similares de huesos y nutrientes a la de una tienda de alimentos saludables donde cuesta 4 veces más.

Todo lo que tienes que hacer es mirar la información nutricional. ¿Cuáles son el primer y segundo ingrediente? En algún lugar justo en la parte superior debería haber algo como nudillos de res o carcasa de pollo. No te interesa ver cosas como aceites vegetales o saborees aromáticos de cebolla, zanahoria, guisantes, etc., ya que esto en realidad no indica la presencia de vegetales.

A continuación, observe los valores de los nutrientes. Un buen caldo de huesos debe tener mayores cantidades de proteína y sodio, y pequeñas cantidades de calcio y potasio. Esto probablemente indica la presencia de colágeno, glutamina, que es donde se encuentran los beneficios para la salud.

Trucos para hacer el tuyo

El caldo de huesos es fácil de hacer y sólo requiere un poco de intuición y sentido común.

  • Pregúntele a su carnicero local si tiene huesos de los que deshacerse o si consideraría venderlos barato. Los huesos de las piernas, las patas y la columna vertebral de una vaca o un pollo tendrán mayores densidades de médula ósea y gelatina y deben preferirse a otros tipos.
  • Use las sobras que tenga de cualquier animal. Si está comprando carnes con hueso, busque aquellas con huesos más grandes.
  • Use verduras y especialmente hierbas para darle un poco de sabor y evitar que su caldo sepa a cartílago.
  • ¡Usa una olla con tapa! Es probable que no quieras que tu casa huela a caldo de huesos.

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– Traducido al español por Aletheia Jurado

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